Best Practice of designing your first project – 1

Grupo 1- Proyectos en las HD
Reseña . María Fernanda Guerrero
Fundamentos de Humanidades Digitales
Profesor de la Maestría en HD: Catalina Holguín
Universidad de los Andes
25 de octubre de 2017

RESEÑA DevDH.org (2012). Best Practice of designing your first project. Recuperado en: http://devdh.org/lectures/design/bestpractice/. Velaza J y Bernadó, G (What should we gain with digital editions (2017). Recuperado en: https://www.dropbox.com/ s/dpsyoylpumkp7vy/Frias-and-Ferrer-What-should-we-gain-with-Digital-Editions- Towards-a-preliminary-Decalogue.pdf?dl=0. Alvarado R. ( 2016 ) Digital humanities and the great project. (2016). Recuperado en: Interview with Franco Moretti.

Recuperado en:https://lareviewofbooks.org/article/the-digital-in-the-humanities-an- interview-with-franco-moretti/

Los artículos objeto de esta reseña son escritos por cuatro investigadores de humanidades digitales. El primero es la presentación de una investigadora (Jennifer Giuliano) que gerencia proyectos de HD en una organización (DevDH) que ofrece a los investigadores un andamiaje intelectual y estratégico para mejorar desarrollar y culminar con éxito sus proyectos en Humanidades Digitales. En su explicación (en podcast) enfatiza en la utilidad de involucrar en dichos proyectos un método científico que, además, se apoye en el futuro de la ciencia computacional. El segundo artículo lo escriben dos filólogos ( Velaza y Bernadó) que reflexionan sobre la revolución tecnológica y los desafíos que se ciernen sobre los fundamentos metodológicos y las herramientas operativas (modus operandi) de trabajo que tradicionalmente se han usado y las posibilidades de dotar a la edición textualde nuevas oportunidades que superen y mejoren las antiguas restricciones existentes. Dicha mejora reportaría los mismos beneficios que la tecnología le ha aportado a una cultura basada en el soporte papel y escritual y que se concreta en principios y prácticas aplicables a la desmaterialización y la interacción a través de la red, sin que resulte una amenaza a la precisión de la calidad filológica. El tercer artículo es escrito por un antropólogo (Alvarado) que explica lo que sucedió con la antropología y la etnografía por el avance de las ciencias sociales y, describe igualmente como el avance tecnológico, que se dio especialmente en  los años 80, varió el concepto primigenio de la informática de las humanidades para aterrizarlo en la que hoy se denomina humanidades digitales que en su concepción se está replanteando metodológicamente a partir del pensamiento crítico por efecto del advenimiento de las ciencias computacionales (o ciencia de los datos). De ahí que, por el devenir mismo de la ciencia y la tecnología, las HD se muestren increíblemente inadecuadas para proyectos que involucren investigación computacional (vale decir, plataformas digitales de lectura y escritura, pedagogía digital, publicación de acceso abierto, textos aumentados y bases de datos literarios, arqueología de medios y teorías de redes, juegos y productos tanto duros como blandos). Finalmente, el cuarto escrito corresponde a una entrevista a Franco Moretti, realizada por una investigadora (Melissa Dinsman) postdoctoral en Curaduría de Datos, en la que llama la atención la afirmación de Moretti respecto a que la HD es un término que no significan “nada”, no es una novedad, es producto del devenir y “carece de una melodía libre,” con respecto a las antiguas humanidades. De ahí sus palabras:“the digital humanities lacas that free song — the bubbliness of the best example of the old humanities”.

El anterior resumen permite establecer que existe en los escritos un común denominador que radica en las reflexiones sobre las características, posibilidades y limitaciones de los proyectos de humanidades digitales, en un momento en el cual se debate no solamente sobre la definición de HD como disciplina sino también sobre la adopción de un método científico, de los beneficios del trabajo interdisciplinario, de considerar la utilidad de la ciencia computacional y del ejercicio activo del pensamiento crítico. Todo esto para dar respuesta a una necesidad de construir un conocimiento consciente más allá de la capacidad acumulativa de datos y la práctica mecánica. En esta línea argumentativa los autores proponen soluciones que vistas en conjunto comparten aspectos prácticos muy similares. Veamos:

En primer lugar (Jennifer Giuliano) propone principios y buenas prácticas que basados en métodos científicos guíen el proyecto de HD. Considera que un buen proyecto es aquel en el que hay un entendimiento entre las metas de un experto informático y un humanista. Por ello, agrega, que es importante advertir que el trabajo del “académico semi digital”, muchas veces se confunde con el quehacer Humanidades Digitales, y que el humanista digital va más allá del simple uso de herramientas digitales (como repositorios en línea o Zotero, las cuales pueden ser utilizadas por humanistas tradicionales) para encaminar su labor a la construcción del análisis sobre y desde lo digital.

En segundo lugar Velaza y Berndó proponen que un decálogo de ediciones digitales permitiría reafirmar la importancia de cuestionarse por el uso de “lo digital” como medio de comunicación y edición. No obstante, aclaran que si bien lo hacen desde el contexto particular de la filología y el mundo de las ediciones críticas de textos clásicos, esto no quiere decir que no sea una reflexión aplicable al resto de los campos de producción y del saber que existen dentro de las HD e incluso las humanidades tradicionales. En sus  palabras argumentan que:

“It is not simply a matter of using the screen –which ultimately is as flat as paper – as a new way of visualizing a text, but rather a question of taking advantage of the characteristics of the virtual medium in order to endow textual edition with new opportunities that overcome and improve on the longstanding restrictions in existence”.

En tercer lugar Alvarado propone una reflexión en torno al concepto de operativización ( o el modus operandi y la Operationalizing) que, junto con Giuliano y Moretti, comparte la idea de considerarla como la práctica central de las HD. Por ello, la reflexión lleva inmersa la promesa para detenerse sobre sus fundamentos, lo que alteraría los objetivos y aumentaría el alcance de los proyectos de investigación HD. Asimismo, el cambio de enfoque de la remediación del contenido a la remediación de las ideas facilitaría que los humanistas digitales pudieran conectarse directamente, tanto crítica como prácticamente, con la producción de la teoría que es una actividad que ha caracterizado a las humanidades y ciencias sociales interpretativas y lo que les ha permitido construir “cosas” para buscar preguntas sobre cómo se interpretarán y como “imaginarlas”.

En cuarto lugar, en concordancia con los demás autores, Moretti propone que se vea la crítica computacional como un campo que tiene un significado mayor que las HD porque involucra la interdisciplinariedad, la colaboración en los proyectos y consiente para que la investigación digital se haga en laboratorio. Agrega que las humanidades deberán salvarse así mismas y para ello deberán crear teorías como sucede en la ciencia y promover el trabajo interdisciplinario. Finalmente respecto al “todo” afirma que para que las humanidades sean relevantes, se necesita algo mucho más grande que las humanidades digitales. Por ello, la labor de financiadores y de las mismas universidades está en asegurarse de que se den los resultados y que estos puedan ser evaluados con miras a adquirir la fortaleza de ser cada vez mejores y que cuenten con una inteligencia prometedora que será aquella que asegure la creación de guiones ( conceptos), lo que será un signo de crecimiento para las HD.

Vistas así las cosas, los autores concluyen que los actuales debates sobre HD se centran en la labor de afinación, es decir, en hacer propia la disciplina a partir de una mayor exigencia de investigación basada en métodos empíricos basados en evidencia que en lo cuantitativo y cualitativo permitan validar y superar la prueba que propone alcanzar altos grados de integración de información que permitan imaginar un futuro de la disciplina de HD que, además, deberá basarse en principios y valores compartidos.

Ahora bien, la crítica que podemos aportar a la discusión, a partir de la yuxtaposición de las ideas esbozadas por los autores, reside en un aspecto que no fue abordado por los autores en sus escritos y que consiste en que las HD deben promover en sus proyectos una reflexión en torno a la ética, al gobierno y la legalidad. Para fundamentarla partimos de los siguientes tres argumentos:

  1. Es claro que las HD continúan avanzando a estados más maduros que se originaron en esa infancia, de la que habla Moretti, (2016), que ha dado paso a una “siempre promesa futura. Sin embargo, al no ser suficiente la promesa sino, también, las realizaciones es por lo que se hace necesario abrir el campo de HD para meditar conscientemente sobre lo que es realmente importante. De ahí que resulten oportunas para la reflexión las palabras contenidas en el “Manifiesto”, contenido en la obra “La utilidad de no inútil” de Nuccio Ordine (2013) cuando hace una invitación a:

“reflexionar sobre la idea de utilidad de aquellos saberes cuyo valor esencial es del todo ajeno a cualquier finalidad utilitarista. […] Si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espíritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad”.

  1. De cara a esa HD que es un término, según Moretti, que no significa “nada” surge la claridad interpretativa de una HD que es en realidad la “nada” porque al interpretarse se entiende que la “nada” es más bien el “todo” porque alude a la humanidad que es precisamente el “todo”, por ser cósmica y universal. Por esta razón es que la reflexión debe concretarse en un llamado a “invertir la ruta” para abrirnos al todo (construir, ensamblar e integrar) para imaginar un futuro de las HD ( bajo el principio de la solidaridad esencial) que una al individuo con una sociedad, como lo explica Marc Augè (2015), enfrentando, además, desafíos inéditos ante la presencia de colectivos humanos y también no-humanos. De ahí que, el futuro no sea precisamente el por-venir sino una idea que está hipotecada por las carencias y los miedos del presente que con una mirada menos prejuiciosa y en la que se conjuguen ciencia y futuro nos lleve a apartarnos de la arrogancia, la desmesura y el desperdicio. (Augè, 2012).
  • Una visión ética de las HD implica, como lo propone Sheila Jassanoff (2017), “asumir la responsabilidad (de todos los implicados) ante los nuevos desafíos morales que se imponen en el diseño y proyectación del futuro que viene del pasado y sobre el cual estamos llamados a gobernar, porque la tecnología se ha convertido en el instrumento más poderoso para dar forma al futuro humano del que resultan inevitablemente nuevas preguntas que han adquirido mayor importancia por el compromiso y el análisis moral que allí se involucra”. De otra parte, el compromiso reflexivo involucra, también, la ley como otras instituciones sociales que también se innovan. Al respecto sostiene Sheila Jassanoff que “La imaginación tecnológica consiste en usar la ciencia y la tecnología con la imaginación ordenadora, integradora y autorizadora de la ley”. Sólo así será paso a una humildad tecnológica y sensibilidad tecnológica que den soporte en los riesgos y la responsabilidad que surja por su uso.
  1. La legalidad desde la ética se proyecta, además, a los ámbitos constitucionales y de respeto por los derechos humanos para comprender que de frente a las HD se impone una nueva antropología que se ha denominado, por Stefano Rodotà (2013), como la del homo dignus, que obliga a la tecnología a mantener como pilar y centro la dimensión del humano, su riqueza, la imprevisibilidad y la libertad. Por tanto, se espera que el derecho provea la defensa de las categorías antropológicas de las experiencias humanas y para lograrlo el derecho no puede negarse al mundo. La razón radica en la convicción y la actitud de los involucrados a no perder la mirada a la realidad, a que no se aleje de la búsqueda de un trascendente que les ofrezca fundamentos sólidos y que no se arriesguen a perder su fundamento en la humanidad”. (Traducción propia)

Para terminar, la pertinencia de los temas abordados por los cuatro autores resulta útil tanto para los profesionales en el campo de las HD, como para el público en general. En ambos casos, los conceptos y reflexiones en torno a los proyectos digitales les permitirá explorar con otra mirada la intersección de lo digital y las humanidades, y su impacto en la investigación y en la enseñanza, en la educación y en la conexión cada vez más tenue que se da entre instituciones de élite y el público en general. Los esfuerzos en ese sentido contribuirán a una labor de “alfabetización” (“sensibilidad digital” y “conversión digital”) para acercar al público a un tema que se ha desarrollado por más de 50 años y que hoy por hoy es de la máxima actualidad. En este sentido es importante considerar que los proyectos en HD compartan lo ontológico y lo operativo para que se asuma el estudio de las HD, no sólo en el ámbito académico sino práctico y cotidiano.

Tratar de comprender cómo el público en general entiende el término “humanidades digitales” haría posible que el común de la gente salga de su asombro y despierte frente a los bienes comunes que definen su identidad (individual y colectiva) y a los cuales tienen acceso, que no es otra cosa que el derecho a ser incluido. Así las cosas, compartimos la idea planteada por Moretti, según la cual “vale la pena” que el público conozca porque solamente él en su libertad y autonomía puede elegir (decidir) de qué y cómo ser informado de manera que se salga de ese esquema tradicional dualista y juzgador (de los bueno y malo). Si las HD son mucho más explicativas se podrá atraer un público que se interese en entender ¿ cómo funcionan las cosas” y promover el ánimo (el ánima) de despertar en ellos la curiosidad, el aprender y el compartir. Dicha perspectiva, deja claro que las HD están en la lente de la ciencia, bajo un significado que a nuestro entender de “nada”, lo es “todo”. Para entenderlo hay que saber que estamos ante una nueva revolución que genera un cambio paradigmático (la Cuarta Revolución industrial) que está llevado a la HD a asumir retos vista una humanidad inteligente (Big Data, realidad aumentada, Open Data, nanotecnología, blockchain, información en la nube, robótica, etc) y cuyo próximo paso será inevitablemente lo cuántico. No por nada, Zygmunt Bauman (2016), trazó una gramática de nuestro tiempo (incierta y turbulenta) para decir en “Scrivere il futuro” (2016) que:

“el futuro ya no nos es dado a los seres humanos, conscientes, dolorosamente sino también felizmente, para vivir en la historia. Que el futuro no se nos ha dado significa, por lo tanto, que la historia debe ser hecha y somos nosotros lo que debemos hacerla. (Traducción propia).

De esta reseña surgen los interrogantes:

 

  1. A partir de nuestra realidad actual ( en busca de una paz estable y duradera) tendría sentido imaginar que la Constitución y las leyes ( que regulan los derechos de autor, ley general del libro, propiedad industrial, competencia económica, innovación y la llamada ley naranja para desarrollar, fomentar, incentivar y proteger las industrias creativas) se innovaran para reajustar los objetivos de la ciencia y la tecnología con los de una sociedad humanas culturalmente dispar?
  2. ¿Con la imaginación ordenadora, integradora y autorizadora de la ley se podría gobernar los proyectos digitales para considerar los riesgos y responsabilidades para su uso?
  • ¿Cuál debe ser el rol y la estrategia que la universidad actual debe asumir frente a la desarticulación de las facultades, que pertenecientes a las ciencias duras y las ciencias blandas, no apuntan a la interdisciplinariedad? y,
  1. ¿Cómo harán las HD para integrar los “no-humanos” producidos por la ciencia computacional y la inteligencia artificial cognitiva?
  2. ¿Cuál es la utilidad de los saberes humanísticos tradicionales que han sido considerados inútiles al no producir beneficio económico?

Referencias

 

Augé, M. (2015). ¿Qué pasó con la confianza en el futuro? Siglo XXI, p.13. Augé, M. (2012). Futuro. Adriana Hidalgo editora. Argentina, p. 7-8.

Bauman, Z. (2016). Scrivere il futuro. Referee. Irruzioni. Roma, Italia, p. 23.

Jassanoff, J. (2017). Sheila Jasanoff, Ethical Futures, Imagination and Governance in an Unequal World. Recuperado en: http://ethics.utoronto.ca/events/391/c4e-public- lecture-sheila-jasanoff/

Ordine, N. ( 2013 ). La utilidad de lo inútil. Traducción J. Bayod Brau. Acantilado. Madrid, España.

Rodotà, S. (2013). Antropologia dell’homo dignus. Recuperado en: http://civilistica.com/ wp-content/uploads/2015/02/Rodotà-civilistica.com-a.2.n.1.2013.pdf

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