¿En qué consiste el “open access” o acceso abierto de contenidos? La Propiedad Inmaterial.

María Fernanda Guerrero Mateus 200840016

Reseña

Fundamentos de Humanidades Digitales Módulo 3

Universidad de los Andes 18 de octubre de 2017

Lessig, L. (2001). The future of ideas. The fate of the commons in a connected word. Random House, 3-25. Suarez D., J.C. (2015). ¿En qué consiste el “open access” o acceso abierto de contenidos? La Propiedad Inmaterial. Revista (20), 119-134. Stalllman, R. (2008). Contra el copyright. Colección Versus, 9-23.

Los autores de los documentos reseñados son dos abogados especializados en derecho informático y un programador. De una parte está el profesor Lessig, fundador del Centro para el Internet y la Sociedad en la Universidad de Stanford y creador e impulsor de la iniciativa Creative Commons. De otra parte está Juan Carlos Suarez, académico y profesional en ejercicio, perteneciente a una firma de abogados dedicada a la propiedad intelectual que se ha ocupado de la innovación, la protección y la transferencia. Y, finalmente, Richard Stallman, fundador del movimiento software libre en el mundo. Los tres autores indagan, desde distintas aristas, la propiedad intelectual en la era digital para reflexionar y dar respuesta a varios interrogantes. Lessig se pregunta si ¿somos, en la era digital, una sociedad libre? y ¿qué significa exactamente esa idea? y se refiere al rol de los abogados cuando se trata de controlar el respeto del derecho de autor y los obstáculos que

la ley genera para la creatividad y la innovación. Suarez plantea que la forma en que se ha entendido el concepto de open access ha generado equívocos a partir de interpretaciones erradas e imprecisas que pueden estar ubicando la figura en contravía con el derecho de autor, limitando de paso la innovación y la creatividad. Stallman se refiere al derecho a la lectura y la libertad de expresión como derechos fundamentales y plantea a partir de una narrativa futurista (2047) lo que significa el delito del copyright y las consecuencias legales de la infracción. Los tres autores, aunque se refieren a temas puntuales, atinentes a la propiedad intelectual, aluden a la labor de abogados, legisladores y jueces en relación con el derecho de autor y la propiedad intelectual y consideran que la ley es un obstáculo para la innovación y la creatividad. En conclusión los autores no desconocen la existencia del derecho del autor, pero proponen que sea observado desde otra óptica y acudiendo a un sentido común que normalmente no se predica ni del derecho, ni de quienes lo ejercen. Mientras Lessig propone hablar de la “tragedia de los bienes comunes”, Suarez propone darle realce al valor social de la innovación y la creatividad, que son determinantes en una generación de nuevos modelos de un negocio que se transforma regulado además por normas transnacionales en la materia. Stallman, propone considerar el derecho a la libre expresión en un contexto en el cual el derecho a la lectura se enfrenta a una batalla en el que el poder de la seguridad para proteger el copyright se está convirtiendo en un proyecto de seguridad nacional, con todo el engranaje tecnológico que supone vigilar y mantener sistemas intrusivos para controlar cada vez más a los usuarios (datos personales), cuando navegan en la red buscando información.

Lo anterior a grandes rasgo son los temas abordados por los autores de los que surgen varios interrogantes por resolver y los cuales consideramos deben ser objeto de una valoración crítica con el fin de determinar que los viejos problemas son hoy realidades inéditas. Lo que plantean los autores respecto al derecho de autor y su relación con la innovación y la creatividad realmente deben replantearse de cara al mundo digital y a la nueva economía? Para la reflexión crítica proponemos considerar un análisis inicial de los conceptos de: i) innovación; ii) propiedad y iii) la imaginación tecnológica.

  1. La innovación es el imperativo en la nueva sociedad del conocimiento y la propiedad intelectual está en el centro de la cadena de valor de esta época que corresponde a la Cuarta Revolución Industrial. A excepción de Lessig que se aproximó en su escrito al análisis económico de la innovación, los otros autores no se detienen en ese análisis económico que rodea la innovación. En nuestro concepto el derecho tampoco ha resuelto qué debe entenderse por innovación y por creatividad, aspectos estos íntimamente vinculados con el mundo de las ideas que le dan sustento al derecho de Posiblemente una razón de la falta de definición de estos conceptos sea que tradicionalmente se ha pensado que el jurista ve con sospecha la innovación y además responde en su hacer a un arquetipo en el que está ausente toda posibilidad de imaginación y creatividad. Al respecto considero oportuno recordar que la noción de innovación es antigua. Su origen data de 1912 cuando Schumpeter la definió como “la introducción de la invención en la vida económica” (Augè, 2012, p. 92). Posteriormente, en el 2011 Bruno Jacomy, director del Musée des Confluences en Lyon, Francia, precisó que la definición de innovación parte de la invención entendida esta como “el acto creativo por el cual una idea toma la forma de un objeto real y, la innovación le agrega el carácter social, debido a su difusión bajo la forma de un producto en la sociedad”( Augè, 2012, p. 92). Así la nueva cara de la innovación es “un hecho social total”, como lo afirma Marcel Mauss, “en la medida en que ella se refiere simultáneamente a todos los aspectos de la sociedad y apela a todos sus actores” (Augè, 2012, p. 94). Estos aspectos son: i) La innovación es un fenómeno colectivo resultante de la interacción de diferentes agentes; ii) la innovación es un aspecto jurídico y le concierne resolver los problemas que surge de las nuevas invenciones o patentes sobre los resultados de investigaciones en biología, nanotecnología en las modificaciones aportadas al cuerpo humano, la genética y la aplicación del principio de precaución; iii) la innovación es un aspecto económico que se refiere a la economía del conocimiento o del procomún colaborativo; y, iv) la innovación es un aspecto de corresponsabilidad en el progreso de la ciencia en la que una concepción humanista y democrática se requiere para que las ciencias humanas participen en la formación de profesionales involucrados en la industria (como ingenieros, abogados, diseñadores, etc.) para que en el momento de la realización técnica también se piense en la sociedad en la que esa realización ocurre. En suma, el desarrollo de una innovación no consiste solamente en encontrar la “mejor” solución tecnológica, sino que también ella esté en concordancia con las expectativas de las diferentes partes interesadas (usuarios, colectividades, fabricantes, etc.). (Augè, 2012, p. 99).
  2. La propiedad es un importante concepto que al entrar en contacto con el derecho se convierte en derecho económico y contrato. De otra parte en el entorno digital el derecho entró en crisis debido a lo que Doueihi llamó la cultura impresa (libro, papel y página) que mezcla las nociones de propiedad, tangible e intangible. De ahí que la propiedad, tal como la conocimos (por ejemplo a partir de la Ley 23 de 1982) se ha transformado y sus múltiples formas ( patentes, el derecho de autor, la marca registrada, el modelo industrial, el KnowHow, los trazados de microcircuitos, etc.) están mostrando que “es fácil ver cuál es el coste de la propiedad intelectual al crear un incentivo de innovación y permitir al inventor que se beneficie de su invento”, pero también muestra que existen fenómenos sobre los cuales se necesita reflexionar cómo son la acumulación de patentes que crea una multiplicidad de guardianes (gatekeepers) para cada tecnología. (Tirole, J. 2017, p. 461).
  • La imaginación tecnológica es un concepto de la era digital que consiste en el uso de la ciencia y la tecnología con la imaginación ordenadora, integradora y autorizadora de la Al respecto, Sheila Jasanoff, la científica social que ha desarrollado el concepto, sostiene que “se hace imprescindible reconocer que la ciencia y la tecnología -por todo su poder de crear, preservar y destruir- no son los únicos motores de la innovación en el mundo. Otras instituciones sociales, también, innovan y pueden desempeñar un papel invalorable en el reajuste de los objetivos de la ciencia y la tecnología con los de las sociedades humanas culturalmente dispares. Y, la primera de ellas es la ley. Por ello, hay que reintegrar la imaginación disecada, desintegradora y, en última instancia, antidemocrática de la ciencia y tecnología con la imaginación ordenadora, integradora y autorizadora de la ley”. (La traducción es mía) Igualmente, este concepto abriga la idea de sostenibilidad para llegar a establecer los límites dentro de los cuales el uso de la tecnología debe ser coherente con el principio (16 de Naciones Unidas) de paz, justicia e instituciones sólidas.

En conclusión los artículos reseñados, vistos en conjunto, brindan un acercamiento para comprender que el devenir tecnológico y la reflexión crítica aportan sentido a un tema, que desarrollado en un lapso de más de 50 años es hoy por hoy de la máxima actualidad. Se puede decir que estamos ante una especie de “aluvión jurídico” y su pertinencia y su utilidad radica en que salgamos de nuestro asombro y comprendamos que el conocimiento que se genera es un “bien público”, que Internet es un “bien común” y que la tragedia de los bienes comunes está en su estado puro, como lo anunciara el Premio Nobel de economía 2016, Jean Tirole (2017, p. 462). Los retos para el derecho son enormes porque nunca ha estado a la par del fenómeno tecnológico. Su principal desafío frente a la propiedad intelectual está, sin duda, en las conductas inteligentes de los ordenadores y su reconocimiento jurídico como personas electrónicas pensantes y creadoras. De ahí que la innovación se extiende a la consciencia artificial que podría explicarse de manera extensa, completa y integrada para entender como una máquina puede no solamente acumular información sino también en un futuro transcenderla. Tal  vez, como dice Milad Doueihi     ( 2008), la “frustración de un digitalista” como él (o como cualquiera de nosotros), sea reconocer que el debate sobre lo digital está ampliamente monopolizado por los tecnólogos y los juristas: pero casi no se oyen voces humanistas.

Para terminar proponemos los siguientes interrogantes:

1.- ¿por qué el diseño de la moda ha logrado mantener la creatividad y la innovación? y ¿ por qué los chistes, los trucos de magia, el olor de los perfumes, un peinado, las recetas de cocina, no están protegidos por el derecho de autor?

2.- ¿cuál es modelo de la industria creativas para el futuro? y ¿cómo se explica que en un mundo globalizado y en red que investigadores lleguen a las mismas conclusiones y sin embargo nadie copia a nadie? y ¿Cuál debe ser el papel de las universidades frente al emprendimiento?

Referencias

 Augè, M. y Gregotti,Vittorio. (2017). Creatività e trasformazione. Ed. Christian Marinotti.

Milano. Italia.

Augè, M. (2015). ¿Qué pasó con la confianza en el futuro? Siglo XXI.Buenos Aires, Argentina.

Augè, M. (2012).Futuro. Adriana Hidalgo editora. Buenos Aires, Argentina.

Blakley, J. (2010).Lessons from fashions free culture. Recuperado en: https://www.ted.com/ talks/johanna_blakley_lessons_from_fashion_s_free_culture#t-902955

Lessig, L. (2007). Laws that choke creativity. Recuperado en: https://www.ted.com/talks/ larry_lessig_says_the_law_is_strangling_creativity

Doueihi, M. (2008). La gran conversión digital. Fondo de cultura económica, México. Tirole, J. (2017) La economía del bien común. Taurus. Madrid, España.

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