La sonrisa del gato: convergencia entre cultura digital y cultura jurídica

Universidad de los Andes
Maestría en Humanidades Digitales
Profesor: Jaime Borja
Presentado por: Maria Fernanda Guerrero M.
Agosto 21 de 2017

La sonrisa del gato:
convergencia entre cultura digital y cultura jurídica

Antes de hacer referencia al impacto que la cultura digital puede generar sobre un proyecto de investigación sobre inteligencia artificial -IA- y derecho, considero útil detenerme en su significado. Consultando la definición de cultura digital, a partir de las lecturas de Ricaurte (2016) y Castells (2015 ), me queda claro que por cultura digital se entiende no solamente el “conjunto de procesos socio-culturales derivados de un contexto emergente en el que las tecnología digitales son centrales” (Ricaurte, p.1) sino, también, un conjunto de valores, prácticas, expectativas a cerca de la manera como las personas se comportan en la sociedad en red.

De otra parte, los componentes de la cultura digital se articulan con los sistemas políticos y económicos lo que hace que lo digital esté estrechamente vinculado con cambios culturales que se manifiestan en los procesos de creación de conocimiento, de interacción, aprendizaje, representación y construcción de imaginarios, en relación con el cuerpo y la naturaleza de la información. (Ricaurter, p.2). A esta realidad se suma la sociedad en red, de la que habla Castells, que es una realidad que, al contrario de lo que algunos opinan, “aumenta la sociabilidad, el compromiso cívico y la intensidad de las relaciones familiares y de amistad en todas las culturas”. Así la sociedad en red”, es decir, la Internet especialmente se convierte en un producto de la revolución digital y de algunos cambios socioculturales importantes.

Teniendo en cuenta lo anterior, considero que un aspecto que está ausente en las lecturas es la relación entre cultura digital y el sistema jurídico. Para explicarlo es necesario indicar en primer término que el derecho no ha ido a la par del fenómeno tecnológico y que el uso de la tecnología no ha calado de manera decisiva en el quehacer del jurista y de los operadores jurídicos y menos aún en la prestación de los servicios de justicia con el fin de garantizar el acceso de los ciudadanos a la justicia. De ahí que si se verifica, en la práctica la administración de justicia colombiana no ha hecho el tránsito de lo analógico a lo digital y poco ha hecho para lograr ese propósito. En segundo lugar, es relevante advertir que, desde el punto de vista de la cultura digital vrs la cultura jurídica, existen roles “convergentes” que se representan en: i) lo social en donde están los portadores de cultura tanto jurídica, como digital; ii) el objeto de estudio (s) de una y otra cultura; iii) el medio o el instrumento de la mediación; iv) la imposición de un governance institucional o el diseño e implementación de una política pública y v) el ámbito de interoperabilidad tanto en el contexto nacional, como regional y global.

Lo enunciado en precedencia es ilustrativo de lo que en el mundo análogo de la justicia y del derecho no se ha alcanzado, porque no se comprende, ni se conoce lo que significa la cultura digital. Por ello, es urgente reflexionar sobre el impacto de ésta cultura en relación con el derecho y viceversa del derecho, y especialmente la justicia, frente a los objetos digitales, sus usuarios, proveedores, etc. para que se apropien y lideren eficientemente los recursos – bienes y servicios tecnológicos- y asuman con responsabilidad lo que significa enfrentar los desafíos que impone un mundo cada vez más interconectado y en continúo cambio.

En ese sentido, estoy de acuerdo con Milad Doueihi, (2010) quien propone que el camino para mejorar esa situación es la alfabetización digital emergente. La idea es tomar decisiones que faciliten y gestionen la conversión digital que no es la mentalidad meramente instrumental sino la creación de una cultura jurídica que modifique las abstracciones y conceptos que funcionan en la sociedad y que en la práctica por ser ficciones son inexistentes. Un paso importante a considerar en la adaptabilidad ante el cambio tecnológico de manera que favorezca hacer la reelectura de los conceptos de propiedad, identidad, jurisdicción, territorio, documento, privacidad, contrato, persona, etc.

Así las cosas, y en concordancia con las lecturas asignadas de Ricaurte (2016) y Castells (2015), considero que la cultura digital impacta de manera amplia y profunda el derecho y las bases de una cultura jurídica que tradicionalmente se ha basado en una tradición escritural, soportada en el papel ( libros y códigos) y una cultura dogmática, rígida y formalista. La diferencia de la cultura jurídica frente a la digital es que la primera tiene como criterios de atribución de significados el hecho de estar referido a un derecho escrito y no escrito (o jurisprudencial), que además en la práctica se enfrenta a otras fuentes del derecho que no son precisamente nacionales sino transnacionales y adicionalmente tiene un fuerte contrincante en las normas técnicas. Muestra de ello, son las normas técnicas de homologación en la tecnología, las autoregulaciones, la constitución de la Internet y la transformación de la vieja estructura de la pirámide de Kelsen para convertirla en el derecho en y para la red.

Ahora bien, el proyecto de investigación que actualmente estoy realizado, como parte de mis estudios en la Maestría en Justicia, gobierno y gestión judicial consiste en establecer la relación entre inteligencia artificial y derecho y, particularmente en ese contexto intento responder de manera puntual la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo la inteligencia artificial puede mejorar el proceso de selección de tutelas en los casos de insistencia al interior de la Corte Constitucional? Con este interrogante inicial, que se irá afinando a medida que avance la investigación, pretendo establecer la forma de modelar un sistema que mejore el proceso de insistencia ante la Corte Constitucional para la revisión de las sentencias de tutela, que es quizás el instrumento más utilizado por los ciudadanos para defender sus derechos.

Respecto a lo indicado anteriormente la investigación tendrá en cuenta que el estudio de las relaciones entre IA y derecho supone abordar tres (3) grandes ámbitos relacionados entre si: i) El estado del arte de la aplicación de la IA al derecho y la historia tecnológica tanto de las aplicaciones tradicionales como de las más recientes de tecnología cognitiva; ii) la IA y la representación del razonamiento, el conocimiento y la información jurídica y iii) el impacto de la IA en la sociedad en el que se destaca el diseño de un ecosistema normativo y linguistico, el impacto y la reflexión ética y el impacto y la administración de justicia.

Sin duda, la Cuarta Revolución ya está en marcha y se requiere que el derecho tenga una respuesta a ese fenómeno. El impacto de la cultura digital, utilizando la inteligencia artificial, se representa en nuevas posibilidades de referentes para la sociedad que deben ser objeto de detenimiento por el derecho, los tecnólogos y los científicos sociales. La razón está en que se están generando un número importante de interrogantes que giran en torno a temas trascendentales y muy humanos: ¿ el código civil deberá contemplar un régimen aplicable a los robot?, ¿se debe crear un status jurídico para el robot y el autómata?, ¿deberá existir una clasificación de los autómatas para la definición de las personas electrónicas que sean responsables de sus propias acciones? ¿cuál será el impacto en las normas laborales? y que profesiones van a desaparecer?, ¿ el juez será reemplazado por un robot como Watson? y ¿cómo se formarán los nuevos abogados?

Desde el punto de vista del uso de la IA a la justicia será interesante interrogarnos sobre las aplicaciones de IA que ayudan a la toma de decisión de un juez, los sistemas de predicción de los fallos judiciales, la administración del lenguaje jurídico por sistemas expertos y cómo se construirá el precedente doctrinal, que apoye al juez al dictar sentencia? Enunciados así los interrogantes es importante, sin embargo mencionar, que la cultura digital no está separada ni del entorno político, ni económico y menos del jurídico. Ella tiene mucho que ver con la necesidad de aportar las soluciones jurídicas a los problemas que plantea. La frustración, como lo anota, Doueihi es que un monopolio de tecnólogos y juristas: casi no se escuchan voces humanistas.

Concluyo diciendo que el impacto de la cultura digital en el proyecto de IA aplicada al procesamiento de información de las tutelas se concreta en oportunidades para transformar y mejorar el funcionamiento de la justicia en términos de mayor eficiencia, acceso y garantía de derechos. Esto se lograría, por ejemplo, cuando el sistema IA estuviera en capacidad de orientar la selección de las tutelas que efectivamente deban ser objeto de insistencia ante la Corte. Es el caso de las sentencias de tutela, cuyo tema no haya sido abordado por esa instancia judicial y la selección de aquellos fallos que por su pertinencia sirvan para construir el precedente doctrinal – el stare decidis– que sirva como criterio para que los casos semejantes se decidan en forma similar.

De otra parte, la cultura digital promueve un ambiente propicio para que surjan nuevas ideas que se concreten en propuestas creativas e innovadoras para solucionar los problemas jurídicos que surgen en el mundo real y virtual y transformen instituciones que han quedado obsoletas. A pesar de las grandes promesas, la realidad muestra que para lograr que el derecho y la justicia incursionen en la apropiación por parte de sus agentes se requiere cambios en los esquemas de pensamiento de la mayoría de los juristas. Estoy convencida que la cultura digital impregna el derecho de un espíritu que transforma la lectura, las narrativas, los significados, símbolos se genera o se presenta una conversión en un nuevo código o alfabeto. Esa misma cultura digital proporcionará otras formas de aprendizaje al ser una cultura de lectura, de escritura y oralidad.Lo interesante radica en el aprendizaje de la máquina que leerá, oirá y sentirá. Pero será posible construir un ordenador que desarrolle consciencia?

Referencias

 

Castells, M. (2014). The impact of the Internet on Society: A Global Perspective. MIT Technology Review. Disponible en: https://www.technologyreview.com/s/530566/the-impact-of- the-internet-on-society-a-global-perspective/

Doueihi, M. (2010). La gran conversión digital. Fondo de Cultura económica. Bogotá.

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