Hecho en Alemania – Inteligencia artificial

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La gran mayoría de los temas debatidos actualmente en IA fueron abordados de manera sencilla en este vídeo presentado por la DW en su programa “Hecho en Alemania”, el pasado 20 de junio del 2018. Desde las implicaciones de la IA en la transformación de las profesiones tradicionales hasta los nuevos roles de desarrolladores y programadores, que se enfrentan a una exigencia cada vez mayor de protección de la privacidad. Un ejemplo que encontré de la mayor importancia en el programa consistió en la explicación de las razones por las cuales los desarrolladores son en su mayoría hombres y no mujeres. Me quedó claro que nosotras las mujeres no asumimos un papel protagónico en este nuevo esquema tecnológico y por ello se requiere no solamente reconocer que estamos en capacidad de programar, sino que podemos hacerlo de manera diferente a los hombres. ¿Qué se necesita? Dar el paso para confiar en nosotras mismas. De otra parte, al reconocer que la IA ayuda a resolver problemas complejos es innegable también que la IA contribuye a mejorar procesos y colabora con nuestro cerebro a tomar mejores decisiones en asuntos de difícil solución. Sin embargo los riesgos persisten, entre ellos, la pérdida de privacidad que no deja de ser el punto de inflexión en las aplicaciones con IA, así como la presencia de los prejuicios, los sesgos y los juicios que la máquina seguramente controlará mejor que nosotros los humanos. En todo caso el aprendizaje automático está definido por seres humanos de carne y hueso quienes determinan las reglas y favorecen la relación de colaboración con la máquina para lograr combinar infinitas posibilidades.

La Inteligencia Artificial: Una historia en reversa

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THE UNMANNED

La historia en reversa de la computación: Otra perspectiva del estado del arte de la inteligencia artificial y la HD

Una interesante exposición de arte se presentará el próximo 28 de febrero en el Museo Mona de Tasmania, Australia. Los artistas Fabien Giraud y Raphaël Siboni expondrán su obra titulada The Unmanned, compuesta por ocho películas que recorren la historia de la computación a través de una exploración de la invención de la computación moderna y las consecuencias de su automatización por las máquinas. A diferencia de otras formas de narrar la historia de la tecnología computacional los artistas ofrecen una versión de la historia de la técnica que no es precisamente la de los instrumentos y las herramientas para servir a la producción humana, sino una historia del hombre mismo como una producción tecnológica. De esta forma, apreciar hoy el estado del arte de la IA, consiste en ver en nosotros mismos la calidad de artefactos junto con la imagen de una historia que en una forma ilimitada es testigo de nuestro propio desarraigo.

            El recuento histórico comienza en el futuro, en el año 2045, con la muerte de Ray Kurzweil, un famoso ingeniero y promotor de la inmortalidad tecnológica y se cierra en el año 1542 con la llegada de los primeros conquistadores y el descubrimiento de un emblemático territorio en el que hoy se encuentra Silicon Valley. La narrativa fílmica muestran la creciente influencia de los algoritmos que en nuestro presente aparece con una nueva luz: “la informática nunca ha sido un proceso neutral y abstracto separado de las contingencias políticas y sociales como se lo describe comúnmente en la actualidad.” La exposición revela como en el producto de una compleja historia se cruzan y entrelazan con distintos acontecimientos históricos.

2045: Con la muerte de Ray Kurzweil que genera un punto de inflexión de la “singularidad”, el momento en que algunos dicen que los avances en la tecnología desencadenarán un proceso incontrolable de cambio inimaginable.

1997: La “fuerza bruta” representa momentos de importancia crítica para la relación entre humanos y tecnología: desde la derrota del maestro de ajedrez Garry Kasparov por la computadora IBM Deep Blue en 1997.

1953:The Outlawed representa la homofobia institucional en la Inglaterra de los años 50, con muerte de Alan Turin.

1922: The Uncomputable muestra los movimientos de emancipación de las mujeres en la década de los años 1920.

1834: La Mémoire de Masse recuerda las protestas de los trabajadores contra la automatización del telar en Lyon durante el revolución industrial. Las revueltas de Canuts vinieron como una reacción a la automatización del trabajo en la industria de la seda por el telar Jacquard y su implementación de la tarjeta perforada.

1759: Mil trois cens quarante huy, representa el paso del cometa haley y la peste negra.

1542: Corresponde al colonialismo europeo del siglo XVI cuando los conquistadores coloniales se instalaron en la tierra del pueblo Ohlone, el sitio donde es hoy Silicon Valley.

            La génesis realizada por los artistas en su obra es indicativa de una “historia de valor” que comprende, además, una filmación al interior del Museo, que se desarrolla en el año 7231, y mediante la cual se introduce a los visitantes en una comunidad que vive en una ‘esfera dyson’, mientras el sol (la capital máxima) se extingue progresivamente. La exposición, en sus distintas temporadas, ha incluido el archivo fílmico de una serie de esculturas basadas en la colección del antropólogo y arqueólogo Augustus Pitt Rivers, generadas con el uso de tecnología de inteligencia artificial, con el propósito de predecir la vida pasada de artefactos históricos seleccionados. La tecnología, también, intenta “calcular la forma inalcanzable de la primera cuchilla”, la primera tecnología de la humanidad, “lo que retrasa infinitamente el trauma del primer corte que nos separó de la naturaleza”. Finalmente, los artistas destacan en el año 000 el Axiom, que es un programa de computación utilizado para investigar y desarrollar algoritmos que se creo por la IBM en1973 y que es actualmente el código abierto o el software libre.

            Para algunos comentaristas el trabajo de Fabien Giraud y Raphaël Siboni “transmite una sensación de asombro y horror al impulso humano de rehacer el mundo a su propia imagen, de la cual el arte es en sí mismo, por supuesto, también un resultado. En manos de estos artistas, la evolución cultural se convierte en una cascada de “catástrofes”, coyunturas críticas en las cuales nos volvemos ciegos de otros infinitos resultados. Es nuestra propia historia, contada (imposiblemente) desde dentro”.

Referencias:

Axiom. Recuperado en: https://es.wikipedia.org/wiki/Axiom

The Unmanned. Museo Mona, Australia. (2018). Recuperado en: https://mona.net.au/the-unmanned?utm_source=mail2&utm_campaign=TUN18-01&cmp=1&utm_medium=edm

Fabien Giraud y Raphaël Siboni (2018). Recuperado en: http://www.theunmanned.com/#go-1-1

 

The Digital Humanities and the Digital Modern | James Smithies | Palgrave Macmillan

james smithies

La inteligencia artificial y la creatividad computacional:

Aspectos relevantes que cuestionan las perspectivas y metodologías tradicionales         

            RESEÑA Smithies, James (2017). The Digital Humanities and the Digital Modern. Recuperado en: https://www.palgrave.com/gb/book/9781137499431

El libro objeto de esta reseña es escrito por James Smithies, profesor en la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, en historia de la literatura, la tecnología y las ideas, y las humanidades digitales. El autor trata ocho aspectos relevantes entorno a los estudios actuales que abordan las Humanidades Digitales ( HD) en un contexto de modernidad digital.

            En primer lugar considera que las HD desafían las formas con las que se han pensado tradicionalmente las disciplinas esenciales de las humanidades y que obliga a los humanistas digitales a repensarlas asumiendo los desafíos que produce una perspectiva crítica y metodológica muy distinta de la que tradicionalmente se ha impuesto. Para ello se hace necesario un cuestionamiento sobre nuestras suposiciones acerca de la naturaleza del razonamiento humano y su relación con la inteligencia artificial y la creatividad computacional. El punto se enfoca en que la conexión estrecha que existe entre la denominada crisis de las humanidades y un afanoso comportamiento generalizado sobre la manera de construir el conocimiento y obtener la verdad en las sociedades tecnológicamente avanzadas está llevando a que se exija mayor comprensión de cómo se relacionan esos factores con los cambios más amplios en la cultura, en la sociedad y en la erudición.

            En segundo lugar el autor se refiere a la Digital Modern y explica la forma como la sociedad global entra en una fase de modernidad (“reflexiva”) que se caracteriza por el aumento en la penetración de las tecnologías postindustriales y  un colapso en las jerarquías tradicionales de conocimiento y opinión experta. En las décadas de la posguerra, y en particular en los años que siguieron al cambio de Milenio (1999), la situación se ha tornado compleja por la construcción cultural que proporciona el trasfondo de la erudición digital en las humanidades. Aunque esa situación parece que se ha vuelto omnipresente, en concepto de algunos, la verdad es que se experimenta de diferentes maneras, en diferentes lugares y no es omnipresente. Una forma de entenderlo mejor es a partir de un dispositivo heurístico, tropo, mito contemporáneo, realidad técnica y contexto de acción.

            En tercer lugar Smithies aborda el fenómeno de las crisis y su relación con la computación. Al respecto afirma que las crisis son endémicas para la sociedad moderna y se desarrollan cuando los individuos o las comunidades sienten que sus metas se ven socavadas por la constante búsqueda de renovación de la modernidad y actúan como una manera de privilegiar las demandas de cambio en una cultura rica en información. La crisis de las humanidades es una expresión de un discurso más amplio, que recientemente ha adquirido una nueva inflexión al combinarse el estancamiento y el declive putativos con el uso cada vez mayor de computadoras en la investigación de humanidades. La correcta interpretación de las humanidades digitales y el desarrollo de perspectivas críticas y metodológicas que aseguren que las nuevas tecnologías beneficien las disciplinas básicas de humanidades, requiere que nos alejemos del discurso de la computación y la crisis y comprendamos adecuadamente las ventajas y limitaciones técnicas de la tecnología informática.

            En cuarto lugar el autor trata el tema de la inteligencia artificial – IA- y las  Humanidades digitales en relación con la automatización del trabajo humano. Al respecto advierte que la inteligencia artificial es la diferenttia specifica del digital moderno y se está convirtiendo rápidamente en su tecnología central, y durante mucho tiempo ha sido uno de sus principales dispositivos narrativos. Sin embargo, la confusión que la rodea es de excepcional interés cultural, intelectual y científico. Este tema conecta a la comunidad de humanidades con preguntas fundamentales sobre la naturaleza del significado, el yo y la realidad, junto con una amplia gama fantásticamente rica de oportunidades técnicas. Comprender la inteligencia artificial, y su implementación en dispositivos que automatizan el trabajo humano y la creatividad, nos ayudaría a: i) comprender las inquietudes de las humanidades digitales en muchos de sus críticos; y, ii) comprender sus límites lógicos y técnicos lo que nos permitiría entender lo que podría significar la IA para el futuro de la investigación en humanidades.

            En quinto lugar el autor se refiere a lo que en las últimas décadas se ha denominado el análisis de sistemas de las humanidades, que supone inversiones altas de financiamiento para infraestructura de investigación global y requiere algo más a medida que el trabajo computacionalmente intensivo aumenta en las ciencias, en las ciencias sociales y en las humanidades. La tendencia así entendida adquiere profundas implicaciones para la construcción de conocimiento y significado. Por ello son usuales las preguntas sobre si la infraestructura de humanidades debe modelarse en infraestructuras de STEM más dominantes, dado que tienen ejemplos más maduros pero funcionan de maneras fundamentalmente diferentes. Algo más radical supone que un análisis preliminar de sistemas de ciberinfraestructura de humanidades globales sugiere que es significativamente más grande y más complejo que las infraestructuras STEM, y que la gestión y el desarrollo de la misma deben tomarse mucho más en serio de lo que es en la actualidad.

            En sexto lugar el autor se detiene en el concepto de Software Intensive Humanities para referirse a los métodos intensivos en software que tienen profundas implicaciones para la investigación en humanidades, así como lo hacen para la ciencia. Al colocar tecnología avanzada, entre el observador y lo observado, se realzan (o en algunos casos se hace posible) ciertos tipos de investigación, se complica la producción de conocimiento y se exigen nuevas perspectivas críticas y metodológicas. Los humanistas digitales, entonces, pueden liderar el desarrollo de estas nuevas perspectivas, pero para ello necesitan un trabajo adicional para garantizar la transparencia y una interpretación adecuada de los resultados. Este es un tema, agrega, que se beneficia no sólo del análisis informado por la postfenomenología y la teoría de las cosas, sino también por el campo más amplio de los Estudios de Ciencia y Tecnología (STS).

            En penúltimo lugar el autor trata la producción ética como pilar fundamental de proyectos de HD. Por ello plantea consejos y mejores prácticas éticamente informadas para guiar la producción digital de humanidades. La justificación de una ética de la actividad intelectual es importante porque permite que la investigación proceda con una sólida base moral, en formas que beneficien al público, a la sociedad civil y a la comunidad académica en general. Enfatiza en que las tradiciones intelectuales ya consolidadas o maduras pueden señalar debates sustantivos que han explorado la relación del trabajo con la regulación estatal, la filosofía, la economía, el feminismo o la política racial. Empero, los humanistas digitales tienen cuestiones éticas interesantes que atender y, aunque en ocasiones son difíciles de considerar, son relevantes en razón a que sólo recientemente se está comenzando a desarrollar la madurez crítica y técnica requerida para contribuir a la erudición de maneras sofisticadas. No obstante, esto se complica por la necesidad de desarrollar modos éticos de producción técnica, así como conciencia crítica.

            Finalmente, la cultura de las humanidades digitales es el último asunto en el que el autor hace énfasis a partir de las historias que contamos sobre la tecnología. En efecto esas narrativas influyen en la forma en que interactuamos con ella y en la forma en que la utilizamos. Al ubicar la informática más allá de las humanidades, como algo que distorsiona nuestra comprensión del mundo de formas inaceptables e incontrolables, se pierden, en concepto del autor, las oportunidades para avanzar en nuestras disciplinas y fortalecerlas al enfrentarse al cambio. Igualmente considera que es muy importante advertir aquellas situaciones que dificultan el desarrollo de modos de comprensión crítica en sintonía con la sociedad contemporánea. Agrega que aunque distorsionan nuestro sentido del yo y de la comunidad, el moderno digital ofrece un contexto fascinante con el que los humanistas deben lidiar. Por ello hace un llamado para que los humanistas digitales sean apoyados en su búsqueda de enfoques críticos y metodológicos capaces de guiar el desarrollo técnico, así como el análisis crítico, cultural e histórico.

            El anterior resumen permite establecer que en el escrito de James Smithies están presentes, como un común denominador, las reflexiones sobre las características, posibilidades y limitaciones de los proyectos de humanidades digitales, en un momento en el cual se debate no solamente la definición de HD como disciplina sino también sobre la adopción de un método científico, de los beneficios del trabajo interdisciplinario, de considerar la utilidad de la ciencia computacional y del ejercicio activo del pensamiento crítico. Todo esto para dar respuesta a una necesidad de construir un conocimiento consciente más allá de la capacidad acumulativa de datos y la práctica mecánica.

            Para terminar, la pertinencia de los temas abordados resultan del todo útiles tanto para los profesionales en el campo de las HD, como para profesionales del derecho y el público en general. Para todos ellos los conceptos y reflexiones en torno a los proyectos digitales les permitirá explorar con otra mirada la intersección de lo digital y las humanidades, y su impacto en la investigación y en la enseñanza, en la educación y en la conexión cada vez más tenue que se da entre instituciones de élite y el público en general. Los esfuerzos en ese sentido contribuirán a una labor de “alfabetización” (“sensibilidad digital” y “conversión digital”) para acercar al público a un tema que se ha desarrollado por más de 50 años y que hoy por hoy es de la máxima actualidad. En este sentido es importante considerar que los proyectos en HD compartan lo ontológico y lo operativo para que se asuma el estudio de las HD, no sólo en el ámbito académico sino práctico y cotidiano. En relación con los proyectos de automatización de los tribunales sería valioso contar con una mirada más amplia del contexto y la necesidad real de la justicia, que desde la oferta y demanda, requiere ser efectiva.

            Referencia

Smithies, James (2017). Para mayor información del autor y su obra remitirse a: http://jamessmithies.org

Hombres cibernéticos – Cuando la tecnología franquea la piel

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Artículo – El enigma del cerebro artificial

Las personas cibernéticas: ¿Una nueva identidad personal?

Los confines jurídicos del individuo, como tradicionalmente se han concebido por el derecho, se someten a una dura prueba cuando se trata de reconocer la identidad del cíborg ( cyborg). El interesante documental presentado por la DW (2018. LU 05.02.2018 – 21:15 UTC) está llamando la atención sobre los problemas prácticos y teóricos derivados del uso de la tecnología conectada al cerebro humano y las posibilidades de alcanzar un hombre mejorado con capacidades no antes imaginadas, sea por presentar un defecto físico o porque a voluntad el mismo individúo así los dispone. Pero, ¿cómo se define el cíborg, ontológica y jurídicamente hablando, teniendo presente los conceptos de identidad personal y libre desarrollo de la personalidad? y ¿cuál sería el efecto inmediato sobre la noción de persona ( humana, no humana o parcialmente humana) cuando por el uso (implante) de aparatos se potencia sus sentidos y su capacidad de autodeterminarse?

Para la Corte Constitucional colombiana el derecho al libre desarrollo de la personalidad, como una extensión de la autonomía, indudablemente conlleva a la construcción de la identidad personal como la facultad de decidir quién se es como ser individual. En otras palabras, la posibilidad de autodefinirse desde la apariencia física, el modelo de vida que se quiere llevar hasta la identidad sexual o de género. Lo anterior incluye un amplio espectro de decisiones que abarcan desde la ropa que se lleva, el peinado, los aretes, adornos, tatuajes o su ausencia, el modelo de vida que se quiere llevar hasta la determinación del género como “las identidades, las funciones y los atributos construidos socialmente de la mujer y el hombre y [e]l significado social y cultural que se atribuye a esas diferencias biológicas” y el nombre. (T- 413/17). En ese sentido qué sucede cuando la identidad personal, que es el derecho todo individúo de verse descrito exactamente tal cual es, sin inexactitudes que distorsionen su personalidad, se proyecta en lo social con un aditamento tecnológico implicando ir más allá de una consideración meramente representativa de la personalidad y sus características?

El debate, en mi opinión, está planteado en términos de la licitud, de los límites en la aplicación de las neurociencias y de la concepción del transhumanismo, como objetivo a alcanzar en el 2045, año en el que las máquinas superarán la inteligencia del hombre y se espera que este sea inmortal. Aunque, es cierto, que hoy se comprende mejor el cerebro, como bien lo advierte otro documental de la DW (TV. SA 24.03.2018 – 21:15 UTC) existen misterios todavía por desvelar. Mientras los transhumanistas participan en la carrera por la inteligencia artificial en busca de la inmortalidad, al gigante de Internet Google lo que le interesa es cómo puede esta inteligencia artificial interactuar con el mundo y aprender de forma autónoma. Será un ¿sueño o una pesadilla? y ¿es realmente posible reemplazar el cerebro humano por una máquina? Es lo que está por verse.

Algo cierto, en mi comprensión, coincide con el pensamiento del filósofo Fernando Broncano  (2009) que en su libro La melancolía del cíborg reflexiona sobre “como los humanos nacieron como una especie de cíborg, simios con prótesis culturales y técnicas,  que sufren una melancolía fruto del desarraigo”. Es en efecto una “melancolía que es muy característica de la modernidad cultural que se universalizó con la imprenta y los viajes”; pero, ¿dónde queda, entonces, la conciencia de la mortalidad y la vulnerabilidad? Un interrogante más por resolver.